En una encuesta realizada en el año 2004 en la República Checa, los agentes de policía que trabajan en los cuarteles regionales calcularon que el 40% de los robos ordinarios y el 30% de los robos con allanamiento se habían cometido con el fin de comprar droga. En el mismo país, los datos rutinarios sobre delitos registrados revelan que, en 2003, el 0,7 % de todos los delitos se cometieron bajo influencia de sustancias narcóticas o psicotrópicas (excepto el alcohol) (informe nacional checo).
En Finlandia, durante el período 2000–2003, el porcentaje de homicidios y atracos cometidos por delincuentes bajo la influencia de drogas ilícitas fue mucho menor que el porcentaje de los cometidos bajo la influencia del alcohol (un 6 % frente al 64 % de homicidios y un 2 % frente al 71 % de atracos) (Lehti y Kivivuori; citado en el informe nacional finlandés). Aunque la presencia de drogas en los delitos de robo parece haber aumentado en la última década, la presencia de alcohol es todavía más habitual en este tipo de delitos (en el 43 % de los delitos de robo interviene el alcohol frente al 9 % en los que intervienen drogas).
En Alemania, la cifra de «delitos compulsivos directos con fines económicos» (delitos cometidos con el objetivo de obtener drogas narcóticas o drogas sustitutivas o alternativas) descendió en 2003 a 2.568 casos, más del 70 % relacionados con la falsificación de recetas o con el robo de formularios de recetas (BKA, 2004).
En Letonia, los datos rutinarios del Ministerio de Interior revelan que el 2,8 % de los delitos detectados en 2003 (el 3,1 % en 2002) fueron cometidos por delincuentes que se encontraban bajo la influencia de sustancias narcóticas (informe nacional letón).